Se va uno tranquilamente de fin de semana a Navarra, y el último día te das cuenta que te metiste en un nido de serpientes.
Lo que se ve es la fachada trasera de la Iglesia del pueblo, que estaba “engalanado” con carteles varios de la “lucha”, incluido en las zonas infantiles, inundando lo que nunca debería llegar a ojos de los más pequeños.
Es una pena, la verdad.











Bueno, quizás sea el tiempo que he vivido en el País Vasco… aunque suene raro, no me llama tanto la atención. Ir por las calles y ver banderitas de los “Eusko Presoak”, entrar en un bar y ver una hucha “para los presos”, las pintadas, los carteles, cruzarse con gente con escolta… ¡si hasta llegué a vivir en el mismo edificio donde estaba la sede de Batasuna!
Quizás eso sea lo más grave. Que “te acostumbras” a algo a lo que nunca deberías acostumbrarte. Que acabas viéndolo como “normal”.
La foto es muy expresiva…Parece Belfast sños setenta. A ver si nos libramos de todo esto de una vez.