Ir mucho tiempo con la cámara hace que te encuentres situaciones de esas peculiares para fotografiar.
La de hoy ha podido causar una verdadera desgracia. Solemos ir a menudo con los niños a la calle Fuencarral de Madrid, ya que la cierran al tráfico una parte por la mañana para que los crios puedan jugar con las bicis, triciclos, pelotas y tal. Todo un privilegio la verdad, pero necesario por la escasez de zonas verdes en el centro.
Total, que estando la calle cerrada al tráfico, una señora, no se sabe como (ya que los accesos están todos vallados y controlados) se ha metido en plena calle. Y aún yendo despacio, cualquier niño se le podía haber puesto en frente. Ha sido una señora que paseaba por la calle la que casi se ha puesto delante del coche para frenarla. Una vez que lo consiguió, se arremolinó la gente
hasta que llegaron los agentes de movilidad, que la llevaron a otra calle y le multaron.

En fin, cosas curiosas que se encuentra uno.













La cara de la señora, de la última fotografía, es todo un poema