Yo no fotografié el orgullo gay
Una de opinión, que hace dias que no opino por mi blog.
Me planteé el pasado Sábado salir a hacer algunas fotos a la marcha del orgullo gay. Desde luego, la marcha en sí misma es muy golosa para cualquiera que sepa darle al botón de una cámara. Colores vivos, gente desinhibida, diversión, alegría. Es dificil hacer malas fotos en esas condiciones.
Pero pensé que al igual que yo, habría decenas sino cientos de personas haciendo fotos. En unas condiciones de una marcha organizada, poco hay para la creatividad.
Esta reflexión me viene precisamente después de haber hecho la llegada de la selección española de futbol. Como comenté en el post, me di cuenta de que por mirar por el visor y tirar a lo loco, no vi nada realmente. Todo lo que veía eran números de exposición en el visor, y intentar tirar encuadrando. Y lo único que recuerdo es haber mal visto a dos jugadores de una entrada triunfal que es muy probable que no vuelva a ver en mucho tiempo.
La fotografía a veces se convierte en una obsesión. Estás todo el dia pensando como harías tal foto, fijándote en lo que hacen los demás, y sacas la cámara todo el dia con la esperanza de hacer buenas fotos. Pero a veces nos perdemos cosas importantes precisamente por eso. Es una paradoja. Es el dolor placentero. No puedes evitarlo.
Pues este fin de semana decidí evitarlo. Preferí pasar un dia tranquilo en la piscina con mis hijos y mi mujer, haciendo nada, pero haciendo de todo. Momentos que tampoco volverán a ocurrir, aunque pasan cien veces al dia.
La marcha del orgullo gay volverá el año que viene. Entonces, quizás, sí que me merezca la pena. Quién sabe.
(deben ser estas horas que le ponen a uno melancólico)









